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¿Acaso no sois culpables de perjudicar el medio ambiente al introducir a estos animales en un hábitat que no es el suyo?

Somos conscientes de que el rescate de estos animales puede ocasionar cierto impacto sobre el medio y hemos tenido esto en cuenta a la hora de liberarles.

Pero antes de entrar a detallar algunos argumentos que ponen en cuestionamiento el supuesto impacto ambiental que causan estos animales liberados, consideramos de suma importancia reiterar la idea de que lo que se ha llevado a cabo es una liberación legítima de esclavos. Estos animales pertenecen a un sistema de esclavitud que les considera cosas de cuya muerte puede obtenerse un gran beneficio económico. Es esta idea en nuestra opinión sobre la que debe girar el debate, que estos u otros animales no humanos existen para beneficio humano.

Como nuestro nombre indica, consideramos que no existen diferencias relevantes sobre el trato ético que debe recibir un humano en relación con otro animal. Concluimos por ello, que ningún animal es un esclavo, y que estos animales merecen ser libres, como merecemos serlo todas y todos, a pesar del impacto que podamos causar en el medio ambiente o del beneficio que otros obtengan con nuestro cautiverio. Quizás las liberaciones de estos animales no sea una solución ideal al problema de la peletería, dado que no es una acción libre de tener algunas consecuencias negativas; no obstante, la situación o contexto del problema no da lugar a soluciones ideales en las que estos animales no causen daño a otros animales. Teniendo en cuenta estos efectos y, principalmente, el deseo de libertad de estos animales y la injusticia a la que son sometidos formando parte de la industria peletera, creemos que liberarles, del mismo modo en que nos gustaría ser liberados si estuviésemos en su lugar, es una decisión acertada.

Sabemos que las liberaciones de visones americanos pueden causar impacto ambiental principalmente a las poblaciones de visón europeo (algo que aclaramos más extensamente en la pregunta sobre el impacto de los visónes americanos sobre los europeo). Pero también sabemos que el ser humano es una de las especies más dañinas de la naturaleza, y una de las más destructivas. Si viéramos a un humano en un campo de exterminio esperando la muerte y pudiésemos liberarlo, ¿no lo haríamos? ¿Negaríamos el auxilio a alguien que nos necesita, que ha sufrido un accidente, que está enfermo, que está siendo explotado, porque ese humano pueda causar daños con su modo de vida en el ecosistema?

Al margen de esta idea principal queremos reiterar además que si existe un culpable del posible perjuicio que pueden causar los visones al medio ambiente, no son quienes de forma justa les liberan, sino quienes les trajeron a España en un primer momento para obtener beneficio de su sufrimiento y muerte (lo que ha ocasionado múltiples fugas de estos animales e incluso sueltas por parte de la industria peletera). No es quien ayuda a un necesitado a quien debe juzgarse, sino a quienes perjudican a otros para beneficiarse de su sufrimiento, y a quienes permanecen impasibles ante su esclavitud.

Debemos señalar que al contrario de lo que se piensa, las granjas peleteras sí causan un impacto serio al medio ambiente según las agencias medioambientales de diversos países de la Unión europea, entre ellos Noruega, Suecia y Finlandia. Como toda granja industrial, genera una cantidad desmesurada de residuos animales y químicos. Las heces de los animales, junto con restos de pelo, orina y sangre se filtran a través de la tierra, contaminando el suelo y las aguas subterráneas. Además para tratar y curtir las pieles se utilizan productos químicos nocivos tóxicos, que liberan agentes degradantes del medio ambiente. Cabe decir que qunque las granjas de visones y la industria peletera fuesen sostenibles y medioambientalmente causasen un impacto reducido, nuestra oposición a las mismas y nuestro apoyo a la liberación de los animales seguiría siendo firme.

Los peleteros tienen interés en obviar toda esta información y presentar a quienes rescatan a los animales como el problema, pero debemos dejar claro que el verdadero problema es la mentalidad que considera que es aceptable utilizar a los animales para nuestro beneficio (en este caso particular para prendas de vestir) y que es partícipe de la existencia de las granjas peleteras en último lugar. No nos cansaremos de repetir que es ahí donde debe centrarse el debate y no en los posibles problemas de una suelta de animales esclavizados.

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